Elecciones en Guerrero/ Fuente: Twitter

DPC: Elecciones en Guerrero y la polarización

En la editorial de Pamela Cerdeira en De Pisa y Corre el tema de hoy es la boleta electoral para las elecciones en Guerrero y la polarización. Acompaña a Pamela Cerdeira de lunes a viernes en DPC por Imagen Televisión a las 8 am junto a Hiram Hurtado.

Las elecciones en Guerrero

Hoy es día de las madres, pero tal está el ambiente en la política por las elecciones que parece que desde que empezaron quieren andárnosla recordando diario.

Ya salió la boleta electoral para las elecciones en Guerrero. ¿Se imaginan? Ya imprímela, no espera, quita a Salgado, no espera, vuélvelo a poner, órale que ahora sí lo quites para siempre. Finalmente ya con el nombre de su hija. ¿Qué alias le pusieron? ¿La heredera? ¿La Dueña? No, esa era otra. ¡La torita! Ay, ya ni la muelan, faltaba que pusieran, la hija de Félix Salgado Macedonio, pero con tanta explicación la boleta iba a quedar muy larga. Por cierto, ¿nadie les dijo que la hembra del toro es la vaca? Ya sé, la vaca como apodo para una candidata no presagia ningún éxito.

Por cierto, la torita fue llamada inexperta y respondió que era “inexperta en robar”. No te preocupes, mija, como se ven las cosas, eso es lo que normalmente aprenden más rápido. Lo de gobernar, eso sí ya está más complicado, pero nadie te va a pedir cuentas, ve a Cuauhtémoc Blanco. Qué tan mal hemos sido históricamente gobernados que creemos que lo peor que nos puede pasar es que nos roben. Me incluyo entre quienes solían creer eso.

Ahora, hay otro tema que me gustaría abordar aquí, principalmente porque todos somos víctimas potenciales, y porque se ha estimado como uno de los principales retos en la lucha contra la pandemia: la desinformación y las teorías de conspiración. A Hugo López Gatell le gusta llamarle, la infodemia. ¿Qué es la infodemia? Infodemia es abundancia de información sobre un tema, incluye la información errónea a o falsa. Es curioso que desde el gobierno se hable del exceso de información cuando diario se generan 3 horas de contenido entre ambas conferencias. Y encontramos joyas como:

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La polarización

 

El tema es que cuando esta pandemia empezó, sabíamos tan poco, que nos creíamos todo. Cómo olvidar las cadenas de WhatsApp que te recomendaban ponerte la secadora de pelo en la nariz. O el cloro. Ay no, ese fue un mandatario.

Y luego dije que el desinfectante acaba en un minuto y entonces quizá hay una forma en la que podamos hacer algo con eso, como una inyección adentro, casi como limpiar.”

Independientemente de que, solemos creerle a las autoridades, a pesar de lo que acabamos de ver, ¿por qué todos somos suceptibles al sospechosismo? A creer en teorías de conspiración que nos dicen que más allá de toda lógica, un ente todo poderoso y malévolo quiere acabar con nosotros.

Qué bueno que nos dice que tiene una mente, de otra forma, no lo habríamos adivinado. ¿Pero por qué las personas sienten facilidad para caer en estas historias?

Una de las cosas en la que los expertos coindicen es en la necesidad que tenemos para sentirnos parte de un grupo: no solo es la posibilidad de pertenencia, sino la capacidad de culpar a otro grupo. La polarización, que es muy bien capitalizada por los grupos políticos, hace que seamos más proclives a creer en esa información que reafirme aquello que ya pensábamos. Y a esto hay que sumarle que una vez que el algoritmo encuentra qué es lo que nos gusta, nos seguirá mostrando ese tipo de información. Lo que cada vez hará nuestra visión del mundo mucho más estrecha y difícilmente nos presentará contenidos que nos hagan cuestionarla.

Si bien se estimaba que en Estados Unidos las teorías de conspiración las impulsaban los grupos que perdían el poder, eso acabó con el gobierno de Trump y en México también hemos visto nuestras buenas dosis de ello. Las teorías de conspiración de nuestra época consisten en el arte de la repetición, ni siquiera ameritan el esfuerzo de una “investigación alterna” que busque probar sus hechos. Lo que está en juego hoy, en México y el mundo es la “verdad” y si aceptamos que vale la pena sacrificarla con tal de confirmar nuestros sesgos, estamos renunciando a nuestra posibilidad de entender el mundo, y por lo tanto, construir uno mejor.

 

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